|
sábado, 6 de febrero de 2010 Y 12:01 Sumergí mi cabeza en el agua y expulsé todo el aire que ocupaba mis pulmones. Me quedé unos segundos escuchando, sin oír absolutamente nada. Buscaba esa voz que me dijera: "quieta, no lo hagas" o un simple "ten cuidado", pero en mi menté solo quedó clavado ese profudo silencio, tan apacigüador, tan siniestro a la vez. Salí de nuevo, respiré hondo en una gran bocanada de aire, y me acomodé bien en la bañera, sintiendo mi pelo empapado caer por mi pecho en finas tiras. Cerré los ojos y suspiré. ¿Nada? ¿Ni una sola palabra? ¿Ni un sólo susurro? La impaciencia desmesurada se comienza a canalizar en miedo, miedo de lo que está por venir... miedo a no cumplir mis espectativas... miedo de que pueda cumplirlas. Miedo de que todo llegue, miedo de que se vaya para siempre y no vuelva nunca más, dejándome sola de nuevo, viviendo entre esperanzas sin fundamento. Muchos viven de sueños, no soy de esas personas. Alguien me dijo que había que vivir siempre con los ojos muy abiertos, para ver los obtáculos y divisar las caídas antes de precipitar en ellas. Porque sí, es inevitable caer una y otra vez, así como que los mas fuertes se levanten por cada una de las veces. Sentir su voz, su voz pidiendo ayuda. Alguien me dijo una vez que ellos son gladiadores, gladiadores condenados a entretener a los demás, condenados a hacerlo y sin ninguna otra opción, aclamados y admirados por las masas. Es cierto, lo son. Han encontrado un punto en el que saber llevar su esclavitud, algo que les hace ser admirables de alguna manera. Yo soy la que escucha, la que se estremece con la música. La soñadora capáz de todo por todo. La que no se rinde, la que suele ser envidiada sin motivo aparente. Soy aquella a la que mucha gente debería temer, pero aquella también que no busca ser temida. Busco la felicidad, y actualmente creo que sé en que punto reside, y creo que también se con quién. Creo en el destino, y si no está donde planeo no me importa, siempre y cuando sea felíz. La manera más fácil es no hacer nada, cerrar los ojos e imaginar todo lo que sueñas, mintiendo a la gente y creyendo en tu propia mentira, muchas veces dejando que la gente te engañe y, aún sabiendo que lo hacen, escuchar para no volver a caer en la oscuridad donde siempre has estado sumergida. Oír lo que quieres oír, ver lo que quieres ver y soñar lo que nunca podrás hacer. Yo no utilizo esos medios, no me gusta pensar "¿Qué hubiera pasado si...?" NO. Froté mis ojos y miré hacia el techo, sintiendo la luz inundar repentinamente mis retinas, haciéndome pestañear varias veces. "Hazlo" Oí de repente, pero la voz no venía de mi cabeza... esa más que una voz, era una sensación que me hablaba, llamésmolo presentimiento. "Lucha" Volvió a repetir, es entonces cuando me dí cuenta de algo. Esa voz no salía de una parte, es mi corazón que gritaba por dentro. Al pensar esto mi pecho comenzó a palpitar agitadamente, sintiéndolo repentinamente desbocado. ¿Una señal? Algo te incita a vivir experiencias, buenas o malas. Algo pasa porque tiene que pasar, y algo en tí te incita a hacerlo. Algo que te marcará está a punto de llegar, debes de estar preparada e ir con la cabeza vacía, pero pisando bien fuerte y sabiendo donde lo estás haciendo. No esperes nada, no pienses en ello, solo actúa como tus impulsos te dictaminan que lo hagas. "No pierdes nada por intentarlo." El corazón ha hablado. |
ABOUT ME:
PAST MONTHS:
?septiembre 2009?octubre 2009 ?noviembre 2009 ?diciembre 2009 ?enero 2010 ?febrero 2010 ?marzo 2010 ?abril 2010 ?mayo 2010 |